CABRERA

Por Jorge Torres

La ciudad de Cabrera está a 21 kilómetros de Río San Juan y a 61 kilómetros de Nagua (Provincia María Trinidad Sánchez). Es una ciudad de ensueño y de gente carismática. Allí se respira un ambiente de paz y pureza que no se respira en ninguna ciudad de la República Dominicana.
La juventud es la dueña de la ciudad. Actualmente tiene muchos pequeños negocios (tiendas, ventorrillos, farmacias, colmados…) los cuales tuvieron un enorme auge de proliferación a partir de diez años atrás, pues este pueblo como le llega a la mente a los habitantes del mismo antes de eso, era un hermoso pueblo de pocos habitantes, con grandes patios despoblados y una prepotencia de la selva virgen, donde todo pululaba de cocoteros, guanábanas, sembradíos de plátanos, mangos, guineos, cigüelas, grocellas, limoncillos, mameyes y otros frutos que degustó toda una juventud sana que se bañaba todos los días en el charco del Saltadero y en la laguna Budú, faltando a esta cita algunas veces para desviar la ruta hacia la playa El Diamante, La Boca (Arroyo Salado) o la Playa de los Enamorados… esto cuando no había un locrio planteado, el cual -casi siempre- se hacía en la Playa de Darío o la Playa del Medio.
¡Cuánta añoranzas! De aquellos juegos de pelota en el play, las chichiguas del campo de aviación, o los baños en el Cabo; cuánta gente con el corazón en la boca, viendo niños bañándose entre el hábitat de los tiburones y no solo eso, sino lanzándose de la altura del Cabo hacia las rocas que aguardaban abajo, el sacrificio que significaba subir con vida luego del chapuzón, hacia la meseta donde golpeaban las olas… ¡Qué mundo de locuras, cuánta impune libertad, cuánto descuido y alegría producía el ser libre y feliz…!!
Los niños actuales cambiaron de estilo, otra clase de gente habita el planeta; los niños no suben a los árboles del parque ni trepan a la glorieta, las paredes de la parroquia está limpiecita, nadie osa treparse por los lados para sentirse a gusto en la cima; nadie desayuna almendras ni pasa los días comiendo gina en las fincas, no se baña nadie en el río de la ciudad ya está muy contaminado, la juventud no sabe el sabor de la manzana del coco cuando se tiene un hambre de días….
En fin… Cabrera ya no es lo mismo, pero lo que si no ha perdido es la hermosura de la ciudad, lo agradable de su gente… es bueno saber que no todo está perdido, aún la fiesta del Cabrereño Ausente se celebra, ahora con más gente, más apoyo económico, más visitantes nacionales y extranjeros y aunque tiene menos corazón, familiaridad y naturalidad, debemos aceptarlo así, es la forma en que está la humanidad, acostumbrémonos a ver los jevitos en pasolas y bailando regaetton: Los de ayer, ya no somos los mismos…

This entry was posted on Sunday, June 7th, 2009 at 3:23 pm and is filed under Uncategorized. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

1 Comment

  1. compuartes says:

    Thanks for your message. I’ll be waiting your subscribing notes.

    ... on July July 22nd, 2009

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